martes, 28 de junio de 2011

Economía, estado y sociedad

LA ECONOMÍA DE VENEZUELA

Carlos Domingo
2005 *

La economía de Venezuela es muy simple en sus fundamentos. Por desgracia es un sistema económico muy especial que no es tratado por los textos clásicos que aprenden nuestros alumnos  de Economía en el país y en el exterior [1]. Comencemos por lo esencial.
En un trabajo de 1980 B. Mommer calculó cuidadosamente el trabajo en horas que hay en un barril de petróleo y lo comparó con la cantidad de horas de trabajo contenida en los bienes que obtenemos por él en el mercado internacional [2]. La relación es en general superior a 4. Es decir, el país, debido a que en su territorio hay petróleo, recibe por lo menos el producto de 4 horas de trabajo por cada una que da. Puede ser mucho más (8 ó 9) en épocas de precios altos. Dicho sin eufemismos: somos un país parasitario en trabajo. Si, dejando de lado la simplificación marxista de que el valor es producido sólo por el trabajo, tenemos en cuenta que en la formación del valor interviene la capacidad científica, tecnológica y organizativa, que importamos dando muy poco en retribución, la diferencia es aún mayor. Cuando un venezolano formado en el país gracias a esa renta que recibimos del exterior se queda en el exterior contribuyendo al desarrollo de otro país que se ahorra su formación, o cuando científicos venezolanos hacen, gracias a las facilidades que se  les dan, una contribución científica que beneficia más a otros países que al nuestro, o cuando un empresario que ha acumulado dinero en el país lo envía al exterior, esto puede considerarse, desde un punto de vista internacional, desapasionado y objetivo, como una pequeña compensación de aquella continua asimetría en el intercambio. Es duro, pero esencial, reconocer esta verdad.

El otro punto básico de nuestra economía es que esa renta petrolera entra exclusivamente al gobierno y en forma de divisas, es decir de capacidad de importar. Esto, dejando ya de lado la cuestión del parasitismo, parece justo nacionalmente. El dueño de recurso petrolero sería el pueblo de la nación y el producto obtenido por él debe ser administrado por el gobierno que lo representa. Desde la nacionalización se ha discutido y peleado por decidir si una parte de esa renta le corresponde distribuirla a la empresa que lo extrae. Ésta, gracias a su eficiente organización y superior conocimiento, se independizó mucho del estado accionista y se convirtió en un nuevo centro de reparto. En el 2003 el estado controló la empresa a costa de reducir su eficiencia. Con el tiempo puede que se independice otra vez. Es una tendencia de la gerencia de toda gran empresa.

En la práctica la administración de todos nuestros gobiernos ha sido un reparto de la renta petrolera misma y de los impuestos al trabajo nacional privado, cuyo mantenimiento depende fuertemente de la capacidad de importar y de las subvenciones directas e indirectas generadas por aquella renta. Esto ha dado un poder extraordinario al gobierno y una gran intensidad a la lucha para entrar en él (y antes en PDVSA), es decir para entrar lo más alto posible en la pirámide de repartidores.

Este sistema, que llamamos rentismo distribucionista ha pasado por varias modalidades. Brevemente:  Militar autocrático (Gómez, 1928-1935); militar institucional (López y Medina, 1936-1945); político exclusivista (Betancourt y Gallegos, 1945-1948); militar dictatorial (Pérez Jiménez, 1949-1957); político multipartidista centralizado (políticos del pacto de Punto Fijo, con un intento, al final, de descentralización, 1958-1998); militar populista centralizado (Chávez, 1999) hasta el presente. Este último gobierno ha llegado a controlar totalmente a la empresa petrolera y la distribución de divisas, potencialmente, a toda la economía y ha elevado al máximo el reparto de la renta. Todos estos sistemas rentistas de reparto han tenido rasgos comunes:

1.       Han buscado apoyo político usando el reparto de la renta petrolera.
2.       Han formado un aparato de distribución (pirámide de reparto), por vinculaciones entre funcionarios, socios, familiares, clientes políticos, militares, banqueros y empresarios protegidos.
3.       Como consecuencia de esto, aunque hayan comenzado por un reparto más equitativo, han hecho al consolidarse la pirámide, un reparto muy desigual, produciendo enormes diferencias de ingreso y por tanto grandes diferencia de riqueza, nivel de vida, información, oportunidades y poder.
4.       Cuando el sistema de reparto ha durado un tiempo el sistema se ha transformado en un aparato de apropiación, apropiándose cada vez más, distribuyendo cada vez menos en su base y aumentando la desigualdad. Nuestros estudios [3] muestran que esta transformación es una evolución inexorable de todo sistema de reparto y sucede a pesar de las buenas intenciones de algunos dirigentes. El aparato de reparto crece hasta absorber todos los recursos dentro de sí mismo.
5.       Otra consecuencia (confirmada por la historia de las modalidades mencionadas) es que, cuando el sistema de reparto se ha transformado en uno de apropiación, se vuelve cada vez más exclusivo, deja afuera a más y más parte del pueblo. El gobierno que lo comanda, acusado de corrupto, queda en peligro de caer. Si es sustituido por un nuevo sistema de reparto de distinta gente y de igual  carácter rentista, queda condenado a igual evolución. No puede resolver el problema de la pobreza.
6.       Por último la otra característica básica es su absoluta dependencia del consumo petrolero mundial. Si se desarrollaran fuentes de energía alternativas todo el sistema decaería o colapsaría. La historia de casos semejantes muestra que es peligroso depender de un atraso científico particular. Este suele ser transitorio. Y el parasitismo no se tolera mucho tiempo.
7.       Las oscilaciones del precio petrolero producen ciclos: gran reparto que se construye en las subidas  y endeudamiento estatal y devaluación para proseguir el reparto en los descensos.

No hay aquí espacio para discutir las consecuencias sociales y políticas del rentismo distribucionista (Ver[3])). Los más notables son:  Arbitrariedad en los proyectos y trabajos que se desarrollan; pugnacidad política (si tu recibes más yo recibo menos); irrespeto a la propiedad (se supone mal habida);despilfarro, el país no quiebra aunque la política económica sea arbitraria  e ineficiente; corrupción generalizada, inevitable en los sistemas de reparto;productividad baja pues se recibe mucho dando poco; centralización política, que facilita la apropiación al repartir y dificulta el control por los de la base de la pirámide. No todo es negativo. Han habido progresos notables en educación, salud, obras públicas, instituciones, investigación y hasta 1992 en la producción privada. Han habido también intentos de descentralización (1992-1998). Todas estos progresos han estado subordinados a proyectos de reparto que los distorsionan. Lo más grave es que todo ese progreso en instrucción y desarrollo empresarial no ha logrado una economía independiente. Cuando el desarrollo producido ha sido suficiente (la llamada siembra de petróleo) ni los receptores de la renta ni sus distribuidores han sido capaces de pasar a la etapa de cosechar lo producido mediante un proceso de selección y exigencia que acompañe, cada vez más rigurosamente, al reparto y la protección. Sembrar sobre lo sembrado arruina las posibilidades de una economía independiente.

Tampoco podemos extendernos aquí en las salidas de esta situación recurrente. Se trata de desmontar el sistema de reparto y lograr flexibilidad tecnológica. Implica un esfuerzo de todos y a largo plazo para irnos autoeducando, ir reduciendo el parasitismo petrolero y el distribucionismo clientelar. Es esencial que todos vean la realidad de esta trampa en que hemos caído y sus peligros. Ver que el ingreso petrolero (menos de 40$ mensuales por persona para pagar todos los bienes y servicios, incluidos los estatales) no basta, aunque se duplique, para mantenernos a todos ni siquiera a un nivel miserable y que ese ingreso bajará a largo plazo mientras la población crece. Hay que ver que toda dádiva o protección debe dignificarse exigiendo por contrato una contrapartida en producción y capacitación. Hay que acercar el pueblo a los que toman las decisiones, alentando las iniciativas mediante la participación, la información y la descentralización. Recuperar los talentos y capitales emigrados y excluidos dándoles oportunidades de trabajo e inversión. Controlar a la empresa estatal petrolera desde afuera mediante la competencia con otras nacionales y extranjeras. No controlarla lleva al autoritarismo de sus gerentes. Subordinarla al estado para extraer la máxima renta lleva a su degradación en una productora de crudo contratadora de transnacionales. Activar y proteger la economía privada, pero exigir, por contrato, productividad y exportaciones. Integrar las empresas grandes con redes de empresas menores. Comenzar la diversificación de exportaciones sin tener en cuenta las imposiciones del FMI y la OMC [4]. Tomar conciencia de que en el mundo comienza la era del conocimiento [5]. Nuestro futuro dependerá de lo que sepamos en cantidad y calidad. Abandonar la pelea política. Todo debe hacerse sin excluir a nadie. Al país no le sobran recursos humanos y la recuperación requiere de la dedicación, capacitación y acuerdo de todos.

 * Profesor en IEAC, Facde Ciencias Económicas y Sociales. Universidad de  los Andes
[1] Ver los clásicos trabajos de A.Baptista y B.Mommer y J.Mora en Venezuela. El tema del rentismo comienza a reconocerse gracias a los trabajos de Gelb,AutyKarlRoss y otros.
[2] B.Mommer: Valores Internacionales y los términos absolutos de intercambio del petróleo venezolano. ULA, Posgrado de Ciencia Política, 1980. Ver esp.Pag. 25 y 55.
[3] Ver nuestro trabajo:Venezuela:Renta Petrolera, Políticas Distribucionistas, Crisis y Posibles Salidas. Grupo Interdisciplinario de Estudios de Venezuela. Mérida 1999, en página WEB citada.
[4] Ver I.Adelman y E.Yeldan: Is this the end of  economic development? Hay traducción en la página WEB citada.
[5] Carlota Pérez Technológical Revolutions and Financial Capital. EdEdward Elgar, 2003.






El origen del Estado.


INTRODUCCIÓN:
            Antes de iniciar el estudio de las características primordiales de las primeras culturas y asentamientos humanos originarios de algunos pueblos con características semejantes al Estado, debemos referirnos como base a algunas manifestaciones del hombre en la antigüedad.
            En primer lugar encontramos el sedentarismo, que fue la primera manifestación de agrupación del hombre, debido a la búsqueda del espíritu y la acción, ya que al vivir a merced de la naturaleza y en condiciones extremadamente precarias, se vio en la necesidad de organizarse en pequeños grupos y asentarse en un lugar, aprendiendo de esta forma a convivir con más seres de su misma especie y repartiendo deberes y obligaciones tales como el cultivo y la caza. Después, el mismo hombre primitivo, aprendiendo a vivir en conjunto con otros seres, forma la primera institución social: La familia, cuya evolución es importante por ser la primera unión con otros seres biológicamente necesarios.
            Nadie sabe en sí cuándo surge la familia como tal, por que no existen modos, ni formas, ni medios con los cuales pueda estructurarse el conocimiento de la familia primitiva, desde que un hombre empezó a vivir con una mujer, hasta el nacimiento del primer hijo y su convivencia. Lo cierto es que marcó la pauta para la primera estructura social. Con el tiempo, y con la ayuda del medio ambiente y la familia, se desarrollan ciertas formas preestatales como:
·         La banda y la tribu
·         La horda
·         La gens
·         El clan y el tótem
·         El tabú
·         El carisma
Cada uno con su forma de organización distinta. Citaré solo un ejemplo de éstas y será a las Bandas. Éstas fueron los grupos locales, integrados por un número de personas más o menos estable, poco numerosos y compuestos por familias de bajo nivel cultural.
            El número de miembros de una banda en territorios que ofrecen buenas perspectivas puede llegar hasta 350 o 400 personas, pero se va reduciendo este máximo según las condiciones hasta llegar a ser limitados a 10 o 15, pero en realidad la cifra normal entre ese máximo y mínimo es de aproximadamente 100 o 150 miembros.
            A la banda se le considera como un grupo local primario, con su organización y población pobre, pero no es la única forma preestatal que se conoce, como ya antes había mencionado, sin embargo no abundaré más en este tema por falta de espacio y entraré de lleno a lo que nos compete.

            La palabra Estado en términos jurídico – político se le debe a Maquiavelo, cuando introdujo esta palabra en su obra “El Príncipe” al decir: “Los Estados y soberanías que han tenido y tiene autoridad sobre los hombres, fueron y son, o repúblicas o principados. Los principados son, o hereditarios con larga dinastía de príncipes, o nuevos; o completamente nuevos, cual lo fue Milán para Francisco Sforza o miembros reunidos al Estado hereditario del príncipe que los adquiere, como el reino de Nápoles respecto a la revolución de España. Los Estados así adquiridos, o los gobernaba antes un príncipe, o gozaban de libertad, y se adquieren, o con ajenas armas, o con las propias, por caso afortunado o por valor y genio”. Sin embargo, en términos generales se entiende por Estado a la organización política y jurídica de un pueblo en un determinado territorio y bajo un poder de mando según la razón.
            Platón estima que la estructura del Estado y del individuo son iguales, y con ello, analiza las partes y funciones del Estado y posteriormente, las del ser humano, con lo cual establece el principio de Estado anterior al hombre, porque, además, la estructura de aquél, aún siendo igual a la de éste, es más objetiva o evidente. Aristóteles, por su parte, es más enfático y declara que el Estado existe por naturaleza, y por tanto, es anterior al hombre, no por ser éste autosuficiente y solo podrá serlo respecto al todo, en cuando a su relación con las demás partes, complementando su expresión al decir, en base a su Zoon Politikón, que quien no convive con los demás en una comunidad, “o es una bestia, o es un dios”.
            Por su parte, Luis XIV rey de Francia, en la época del absolutismo se atreve a decir la ya conocida frase “El Estado soy yo”, que esto no implica más que la falta de raciocinio en la que se vivía en ese tiempo, indica solo la más pura esencia del absolutismo en sí, se tomaba al Estado como un régimen político en el que una sola persona, el soberano, ejercía el poder con carácter absoluto, sin límites jurídicos ni de ninguna otra manera. El Estado no era sino una prolongación de las características absolutas del rey en ese tiempo. Por otro lado, a la revolución Francesa se le considera como la pauta principal del cambio de la evolución del significado de la palabra Estado, pero eso lo veremos en otro apartado de este escrito. Por el momento, daré un breve recorrido por los Estados Antiguos.

            Tenemos en primer lugar al Estado egipcio y trataré de conceptuar a Egipto, como una primera formación estatal. Más o menos hace más de 5 mil años, aparece la autoridad centralizada en el antiguo Egipto. Se carece de los datos exactos para reconstruir aquél proceso de centralización, sin embargo sabemos que era necesaria la presencia de un gobierno de esta índole. Tenían un Estado personalizado, en el sentido de que la concepción de la autoridad se identifica plenamente con su depositario. La teoría del Estado egipcio se resumiría en que el Estado es el faraón, afirmación que no solo es reconocida por el faraón mismo, si no por todos los subordinados a este.
            Después en Grecia empezaré por especificar que su unidad política básica fue la polis. Su geografía determina el aislamiento territorial, tenían una tecnología poco desarrollada en lo agrario y una población en expansión.
Los griegos tenían costumbres organizacionales, en las cuales se permitía la participación en los asuntos públicos por medio de asambleas y no presentan un alto sentido de centralización y personalización de la autoridad. Su autoridad no estaba basada en una sola persona, sino que se dividía en varios jefes y aún se reconocía el “consejo de ancianos”. Los teóricos políticos de esa época consideraban al Estado por una parte como la ciudad o el sitio donde debe desarrollarse la plenitud de la vida humana; por otro lado solo se referían a las funciones públicas concedidas a cualquier ciudadano que pueda realizarlas mediante la renovación de los cargos.
            En Roma, el Estado aparece condicionado por las fuertes interacciones de distintos grupos humanos. Surge por la necesidad de imponer la autoridad central al pueblo. La formación de Roma como Ciudad – Estado, parece determinada por la existencia de un Estado anterior, el etrusco, cuyos orígenes se han perdido, pero que es posible conjeturar como similar al desarrollo que se dio en Grecia.

            Aún no conocemos con exactitud el origen de la palabra Estado, desde el punto de vista jurídico – político, pero si podemos afirmar que equivale a la Polis o ciudad – Estado de los griegos. No es sino hasta la Edad Media, cuando por primera vez surge el nombre statí, estado, término tomado y sostenido por Maquiavelo, anteriormente citado. Los elementos del Estado son:
·         Pueblo
·         Territorio
·         Poder
Ahora podemos decir que el Estado es una sociedad humana, asentada de manera permanente en el territorio que le corresponde, sujeta a un poder soberano que crea, define y aplica un orden jurídico que estructura la sociedad estatal para obtener el bien público temporal de sus componentes.
Muchos autores aseguran que el poder y el gobierno son sinónimos, sin embargo nos damos cuenta que no es así, para muchos, el poder significa ser ley, ser total, y el gobierno no lo es así, el gobierno es regido por el pueblo y para el pueblo, pero tomaremos al poder como un elemento del Estado.

Como Pueblo entendemos al compuesto social de los procesos de asociación en el emplazamiento cultural y superficial, o el factor básico de la sociedad, o una constante universal en el mundo que se caracteriza por las variables históricas. El principal valor del pueblo está en su universalidad. No habrá Estado si no existe el pueblo y viceversa.
Al Poder lo entendemos como la capacidad o autoridad de dominio, freno y control a los seres humanos, con objeto de limitar su libertad y reglamentar su actividad. Este poder puede ser por uso de la fuerza, la coerción, voluntaria, o por diversas causas, pero en toda relación social, el poder presupone la existencia de una subordinación de orden jerárquico de competencias o cooperación reglamentadas. Toda sociedad, no puede existir sin un poder, absolutamente necesario para alcanzar todos su fines propuestos.
El Territorio es el último elemento constitutivo del Estado. Francisco Pérez Porrúa lo considera como el elemento físico de primer orden para que surja y se conserve el Estado, pero agrega “La formación estatal misma supone un territorio. Sin la existencia de éste no podrá haber Estado”.
Por otro lado, Ignacio Burgoa afirma “Como elemento del Estado, el territorio es el espacio dentro del cual se ejerce el poder estatal o ‘imperium’. Como esfera de competencia el Estado delimita espacialmente la independencia de éste frente a otros Estados, es el suelo dentro del que los gobernantes ejercen sus funciones.”

            Desde el atropello del “El estado soy yo” manifestado como el más nocivo absolutismo, el pueblo sintió la negación total de sus derechos y rotos todos sus principios e ideales, es ahí donde empieza a crecer el resentimiento y surge poco a poco la semilla de la rebelión, y ésta había de manifestarse con toda su violencia y hacer explosión, para culminar el 14 de Julio de 1789. La revolución dio paso a nuevas formas, con todas sus naturales e impropias acciones excesivas cometidas. La mayor aportación que este levantamiento dio, fue la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, que se fundamentó en la teoría de Jean Jacob Rosseau, que escribió en su obra “El Contrato Social.”
            El año de 1789 es de primordial importancia en sus manifestaciones, por que los rumbos señalados cambiaran al mando en sus procedimientos y formas gubernamentales, y también en la nueva concepción del hombre, que se convirtió en ciudadano para ayudar a los fines del Estado, los fines de un nuevo Estado nacido de la sangre de muchas personas, de un Estado que surge de las cenizas del despotismo y la crueldad: El  Estado Moderno de Derecho.

Las características del Estado Moderno son las siguientes:
·         Una cierta entidad territorial. Ésta se refiere al medio físico que es necesaria para la sustentación del Estado y debe ser una magnitud tal que no convierta en demasiado pesadas las tareas que el Estado debe afrontar.
·         Establecimiento de un poder central suficientemente fuerte. Se logra suprimir o reducir drásticamente a los antiguos poderes feudales, entre ellos el propio poder de la iglesia, que se vincula a lo que actualmente llamaríamos al proyecto de Estado Nacional.
·         Creación de una infraestructura administrativa, financiera, militar y diplomática. Se desarrolla una burocracia administrativa que trabaja impersonalmente para el Estado. Burocracia y capacidad financiera se retroalimentan. La obtención y administración de recursos exige personal dedicado por completo a estas tareas. La diplomacia se convierte en un instrumento indispensable para las relaciones con las demás entidades estatales que constituyen un sistema en su conjunto.
·         Consolidación de la unidad económica. El Estado debe ser capaz de regular y dirigir la economía en su propio seno, y con respecto al exterior, implantar un sistema aduanal y normas precisas que controlen la entrada y salida de bienes.

            En el artículo 39 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos podemos ver los elementos del Estado Mexicano, el artículo dice: “LA SOBERANIA NACIONAL RESIDE ESENCIAL Y ORIGINARIAMENTE EN EL PUEBLO. TODO PODER PUBLICO DIMANA DEL PUEBLO Y SE INSTITUYE PARA BENEFICIO DE ESTE. EL PUEBLO TIENE EN TODO TIEMPO EL INALIENABLE DERECHO DE ALTERAR O MODIFICAR LA FORMA DE SU GOBIERNO.”     De ahí desprendemos los elementos que son:
·         Soberanía
·         Pueblo
·         Poder Público
·         Derecho a alterar y modificar
·         La forma de gobierno.

            Hemos visto poco a poco como se va consolidando el Estado a través de la historia y aprendimos la manera tan diversa de ver a esta institución por muchos autores, pero a final de cuentas, podemos hacernos una idea de lo que es el Estado. Mi definición sería la siguiente:
El Estado es una organización jurídico – política que está autorizada a ejercer la fuerza para tener el control de los miembros de la sociedad.
Dicho Estado no puede funcionar sin tres elementos fundamentales que son:
Pueblo, territorio y poder.
            Así pues dada la definición de Estado según mi entendimiento puedo concluir este trabajo para la búsqueda de nuevas y mejores reflexiones acerca de lo que es la organización de nuestro país a través de la historia y sus consecuencias en el territorio mexicano.

Los factores reales de poder siempre han existido y existirán en toda sociedad humana, los factores reales de poder que rigen en el seno de cada sociedad son una fuerza activa y eficaz que informa todas las leyes e instituciones jurídicas de la sociedad en cuestión, haciendo que no puedan ser. La experiencia histórica nos revela el hecho de factores dados en la Constitución real y teleológica de las sociedades humanas como elementos condicionantes del derecho, en la inteligencia de que el predominio de una clase social y económica determinada, en un momento cierto de la vida de un país, es causa primordial de la tónica ideológica que presente la Constitución jurídico-positiva de un Estado específico.
Los factores reales de poder son aquellos a los que la gente está supeditada, todos aquellos poderes que rigen nuestra sociedad y la vida político – jurídica de un país.
Trabajo elaborado por: C. Zulema Villena Salgado.

Andrade Sánchez, Eduardo
Título del libro: Teoría General del Estado.
Editorial: Colección Textos Jurídicos Universitarios.
México, D.F. año 1987.
Hidalga, Luis de la
Título del libro: Teoría General del Estado.
Editorial: Colección Universidad Americana de Acapulco
Acapulco, Gro. Año 1994.
Porrúa Pérez, Francisco
Título del libro: Teoría del Estado.
Editorial: Porrúa.
México, D.F. Año 1997.
Saldaña H. Adalberto
Título del libro: El Estado en la Sociedad Mexicana.
Editorial: Porrúa.
México, D.F. 1981.

GÓMEZ, Fröde Karina

Título del libro: Teoría Política
Editorial: Oxford.
México, D.F.
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Art. 39 y 49.




Azul Celeste Villena Salgado





 



Sociedad


 Hablar de algo tan común, tan nuestro, tan interesante como es la “Sociedad” no es tarea fácil. Todos sabemos a qué nos referimos cuando decimos “sociedad”, sin embargo resulta difícil encontrar una definición que abarque todos los aspectos de la misma.
Por eso queremos, en este Trabajo Práctico, hablar de la sociedad y lo haremos con la ayuda de diversos materiales, especialmente el libro de J. Fichter “Sociología”.
El trabajo está dividido en seis partes: primeramente presentamos una serie de definiciones, optando, por su puesto, por una de ellas. Seguidamente fijamos nuestra atención en las características principales de toda sociedad. Luego nos referimos a la estructura y a las funciones de la misma, sean estas genéricas o específicas. A continuación señalamos aspectos importantes sobre la clasificación de las sociedades, especialmente en la clasificación según los grupos dominantes. Y finalmente presentamos un cuadro comparativo en el que señalamos las características de las sociedades comunitarias y el de las asociativas.
Esperando que el mismo sea de utilidad para todas las personas que entren en contacto con sus hojas, sin más palabra les dejamos con el Trabajo Práctico que lleva por título: Sociedad.
Los Autores


 El hombre es un ser social, está inmerso en la sociedad desde que nace hasta que muere. Pero resulta difícil dar un definición exacta de la sociedad, por eso presentaremos primero algunas definiciones:
“Reunión permanente de personas, pueblos o naciones que conviven y se relacionan bajo unas leyes comunes”[1][1]
“Agrupación de individuos con el fin de cumplir las finalidades de la vida mediante la cooperación mutua”[2][2]
“Es un gran número de seres humanos que obran conjuntamente para satisfacer sus necesidades sociales y que comparten una cultura común”[3][3]
“Sistema o conjunto de relaciones que se establecen entre los individuos y grupos con la finalidad de constituir cierto tipo de colectividad, estructurada en campos definidos de actuación en los que se regulan los procesos de pertenencia, adaptación, participación, comportamiento, autoridad, burocracia, conflicto y otros”[4][4]
Consideramos más apropiada la definición que da Fichter, porque en ella se distingue mejor la sociedad del grupo, pues este último comprende solo una parte de la sociedad y también porque la cultura de una sociedad es más amplia que la de una persona o la de un grupo.

En una definición mas completa podemos citar las siguientes:
a)      “Las personas de una sociedad constituyen una unidad demográfica, es decir, pueden considerarse como una población total”
b)      “La sociedad existe dentro de una zona geográfica común”
c)       “La sociedad está constituida por grandes grupos que se diferencian entre sí por su función social”
d)      “La sociedad se compone de grupos de personas que tienen una cultura semejante”
e)       “La sociedad debe poderse reconocer como una unidad que funciona en todas partes”
f)        “Finalmente, la sociedad debe poderse reconocer como unidad social separada”[5][5]

Por estructura social entendemos el orden u organización por la cual los miembros de una sociedad ocupan en ella un lugar especial y propio en el que actúan con vistas a un fin común. Por eso, como diría Fichter, cuando decimos “sociedad” nos referimos directamente a una “estructura formada por los grupos principales interconectados entre sí, considerados como una unidad y participando todos de una cultura común”[6][6]
La sociedad existe para las personas y las personas también desempeñan en ella ciertas actividades con vistas al bien común. De este recíproco influjo surge la satisfacción de las necesidades sociales de las personas. Las funciones, que la sociedad está llamada a realizar para el bien de las personas, algunas son genéricas y otras específicas.
Funciones genéricas:
La sociedad desempeña ciertas funciones generales, y son las siguientes:
a)          “Reúne a las personas en el tiempo y en el espacio, haciendo posibles la mutuas relaciones humanas”.
b)          “Proporciona medios sistemáticos y adecuados de comunicación entre ellas, de modo que puedan entenderse”.
c)           “Desarrolla y conserva pautas comunes de comportamiento que los miembros de la sociedad comparten y practican”.
d)          “Proporciona un sistema de estratificación de status y clases, de modo que cada individuo tenga una posición relativamente estable y reconocible en la estructura socia”[7][7].

Funciones específicas:
a)      “Tiene una forma ordenada y eficiente de renovar sus propios miembros...”
b)      “Cuida de la socialización, desarrollo e instrucción de sus miembros...”
c)      “En sus variados grupos económicos la sociedad produce y distribuye los bienes y servicios...”
d)      “La administración política y los diversos grupos cívicas satisfacen las necesidades de orden y seguridad externa que sienten los hombres”
e)      “Las diversas formas de religiones, atienden socialmente las necesidades religiosas y espirituales...”
f)       “Las asociaciones, existen grupos sociales y disposiciones sistemáticas que están destinadas al descanso y diversiones...”[8][8]

Son muchas las maneras de clasificar las sociedades y cada una de ellas puede ser aceptable según el punto de vista desde el que se examine la sociedad. Por ejemplo, según su índice de crecimiento o de decrecimiento, una población que se multiplica rápidamente responde a un tipo de sociedad muy distinto de otra que decrece rápidamente.
“Los sociólogos están de acuerdo en que las diferencias abstractas más importantes por la que se distinguen las sociedades es la cultura propia de cada una. Las sociedades se distinguen entre sí más por sus diferentes culturas que por sus diferentes estructuras o funciones. La sociedad y la cultura están íntimamente ligadas y mediante un proceso de abstracción podemos hablar de ellas como de cosas separadas. Un ejemplo sencillo de las diferencias culturales que distinguen a dos  tipos de sociedad es el de sociedades con escritura y sociedades sin escritura”.[9][9]

Una clasificación más útil y significativa de las sociedades es la que está basada en el predominio de un grupo o institución importante sobre los demás de la sociedad. Históricamente esta tipología se ha centrado en cuatro categorías principales:
a)       “La sociedad dominada por la economía: es una sociedad en la que el hombre de negocios y el fabricante gozan de un alto status social; los valores comerciales y materiales ejercen gran influjo en el comportamiento de las personas...”
b)      “La sociedad dominada por la familia: es aquella en la que hay estrechos vínculos de parentesco y se tiene en gran honor a los mayores, ancianos o difuntos, y en la que el status social se mide más por el criterio de la ascendencia que por cualquier otra norma de status...”
c)       “La sociedad dominada por la religión: es aquella en la que el punto central reside en lo sobrenatural, en las relaciones entre Dios o los dioses y el hombre, en la que todos los otros grandes grupos se subordinan al religioso...”
d)      “El sistema dominado por la política: es el que se suele llamar “Totalitario”, en el que el poder es monofásico y el Estado interviene directamente en la reglamentación de todos los demás grupos o instituciones”[10][10]
Debemos dejar bien claro que no se puede hablar de una sociedad exclusivamente económica, familiar, religiosa o política, sino de un predominio de una sobre las otras. También se puede hablar de sociedades que dan mucha importancia a la educación y también al ocio o a la actividad lúdica.

Otra clasificación diferente y también de gran importancia sociológica, es la que distingue el tipo simple, comunitario, y el tipo complejo, asociativo.
En el siguiente cuadro presentaremos las características de ambas sociedades:

Sociedades comunitarias: características
Sociedades asociativas: características
a) Está dominada por los grupos primarios.
a) Está dominada por las asociaciones o grupos secundarios.
b) Se da escasa especialización y división del trabajo.
b) Tiende a la mecanización y a la industrialización.
c) Los lazos de parentesco son frecuentes en este tipo de sociedad.
c) Gran variedad de funciones de trabajo.
d) Tiene relativamente poca estratificación social.
d) Las personas tienen movilidad vertical y horizontalmente.
e) Siendo mínimo en la sociedad simple, el grado de movilidad social, se llama sociedad cerrada.
e) Grandes variaciones de posición social.
f) Existe una sociedad social relativamente marcado entre los miembros de la sociedad simple, sobre todo en relación con otras sociedades.
f) Los vínculos de familia no son estables.
g) Tiende a aferrarse a valores tradicionales y a formas de comportamiento heredados del pasado.
g) La solidaridad es menos automática y efectiva que en la sociedad simple.
h) En este tipo de sociedad las personas suelen regirse por costumbres no formales más que por leyes formales del pasado.
h) cierta elasticidad de variaciones va acompañada de una mayor rigidez en el sistema de mantenimiento del orden público.
i) Es relativamente pequeña en número.
i) Es relativamente mayor en número.

CONCLUSIÓN

 Llegamos al final del trabajo con la seguridad de haber puesto todo nuestro empeño en el mismo y con la satisfacción de haber aprendido mucho más sobre la “Sociedad”. Si el lector comparte esta opinión el trabajo ha sido doblemente satisfactorio.
Y a modo de conclusión recordemos:
Que sociedad: “Es un gran número de seres humanos que obran conjuntamente para satisfacer sus necesidades sociales y que comparten una cultura común”.
Que sus principales características son las siguientes: constituyen una unidad demográfica, existe dentro de una zona geográfica común, está constituida por grandes grupos que se diferencian entre sí por su función social, se compone de grupos de personas que tienen una cultura semejante, debe poderse reconocer como una unidad que funciona en todas partes, debe poderse reconocer como unidad social separada.
Que por estructura social entendemos: el orden u organización por la cual los miembros de una sociedad ocupan en ella un lugar especial y propio en el que actúan con vistas a un fin común.
Que por función entendemos: lo que la sociedad está llamada a realizar para el bien de las personas, y que algunas funciones son genéricas y otras específicas.
Que las sociedades se pueden clasificar, pues: Las sociedades se distinguen entre sí más por sus diferentes culturas que por sus diferentes estructuras o funciones.
Que se pueden clasificar según los grupos predominantes en: económica, familiar, religiosa y política.
Que también se puede clasificar la sociedad en: comunitarias y asociativas.

BIBLIOGRAFÍA

       SOCIOLOGÍA Por Joseph H. Fichter  Décimo cuarta edición revisada (1993)
       [1][1] DICCIONARIO ILUSTRADO DEL CONOCIMIENTO NORMA, 6, Voz “Sociedad”, Pág. 2133.  Cf. LAROUSE, Diccionario de la lengua española, Voz “Sociedad”.                                                                                             
       [1][1] "Sociedad." Enciclopedia® Microsoft® Encarta 2001. © 1993-2000 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos
       Diccionario Enciclopédico Universal


Por
Rafael Santacruz




[1][1] DICCIONARIO ILUSTRADO DEL CONOCIMIENTO NORMA, 6, Voz “Sociedad”, Pág. 2133.  Cf. LAROUSE, Diccionario de la lengua española, Voz “Sociedad”.                                                                                             
[2][2] Ibidem.
[3][3] FICHTER, J., Sociología. Herder. Barcelona. 1993. Pág.153
[4][4] "Sociedad." Enciclopedia® Microsoft® Encarta 2001. © 1993-2000 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.
[5][5] FICHTER, J., o.c. Pág.153
[6][6] Ibidem. Pág.153-154
[7][7] Ibidem. Pág.155
[8][8] Ibidem. Pág.155
[9][9] Cf. Ibidem. Pág.157
[10][10] Ibidem. Pág.160



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